domingo, 17 de mayo de 2009

Palabras que delatan…

por un cuentero!


Imagínenlo, él, si él, era el hombre más perfecto del mundo y mientras hablaba con uno de sus grandes compañeros de vida, reflexionaba su pasado y empezó a decir:

- No es fácil, contestar tu pregunta compañero, pues me hice policía por razones adversas, por cambiar de vida, por luchar con la injusticia y porque Dios me ofreció una segunda oportunidad para recuperar mi hogar y ser feliz.

No me creerías si te cuento, pero está bien, voy a intentarlo cómo me dices, sólo escucha atento, pues con ella murió la traición, y después de ella nadie podría separarme de mis grandes amores de mis dos mujeres.

No fue locura, debo decírtelo, no la maté porque esté loco pero te confieso que ciertamente fue premeditado, pues dejarás de tomarme por loco, cuando hayas terminado de escucharme sobre cómo descubrí su engaño y cómo logre matarla.

Terminada la semana, después de ser día a día atormentado por los chantajes del hombre de gabán negro y diente de oro, empecé a atar cabos.

No era fácil por supuesto, no sabía quien me estaba fallando si la mujer que vivía conmigo, con quien compartía mi cama, o esa dulce chica que había conocido en el tranvía.

Pero tienes razón, no sé como pude dudar de la mujer que tanto me demostraba amarme pero bueno, ciertamente me creía enamorado de la chica del tranvía y después de haber salido en dos ocasiones y a sabiendas de que su “esposo” viajaba y ya no se ocupaba de ella, le pedí que me permitiera consentirla, amarla como sólo ella merecía; propuesta que obviamente ella no debía rechazar y que por azar del destino no lo hizo.

Por cada lugar que le pedía nos quedáramos, ella prefería decir que no, fue entonces cuando me hizo pensar que no seria capaz, porque sus principios morales no se lo permitían, que nunca pasaría una noche junto a mi porque aunque me amaba no sabia si su cargo de conciencia le permitiría vivir, fue entonces, cuando se bajó del taxi y en ese mismo instante en que yo la seguí, estábamos frente a un hotel y con sólo besarla la llevé hasta la habitación.

Estando ya allí desnudos y a punto de amarnos, entró armado el tipo del gabán negro y diente de oro, con quien luche por defenderla pero al darme un fuerte golpe me dejo inmóvil y nos gritó la falta de delicadeza, por no haber pasado la llave a la puerta de la habitación y mientras ella temblaba en la cama; yo en el suelo no podía soportar el dolor de aquel duro golpe.

Fue tarde cuando despertando noté que ella sollozaba, sollozaba como si muriera mientras él la violaba, la violaba en mi presencia y yo impedido no podía hacer nada.

Cuando se fue, se llevó también con nuestro secreto y nuestra honra, las billeteras. Obviamente no podíamos dar parte a las autoridades, pues qué les diríamos: “miren señores policías mientras intentábamos serles infieles a nuestras parejas nos asaltaron la violaron y necesitamos que identifiquen a un ladrón que nos llama a chantajearnos y al cual yo le he dado todo el dinero que he ahorrado por años para la operación de mi hija que si no es intervenida con un transplante de riñón morirá”, claro que no, por supuesto que era imposible hablar a la policía y menos cuando él nos lo tenía más que advertido.

En ese afán por no perder contacto con ella, y a punto de perder mis dos mujeres – mi esposa y mi hija – me dispuse a seguirla, porque algo me hacía desconfiar de ella, tal vez sus palabras cuando dijo que el hombre de sus sueños era como yo, pero con un poco más de dinero y un diente de oro, luego recordé que fue ella quien no cerro la puerta del hotel con llave, que en mis papeles no estaba ni mi número fijo ni móvil, que sólo ella y mi esposa los tenían, y que nadie además de ellas dos, sabía la cantidad de dinero que había ahorrado para el transplante de mi hija…

Todo fue tan obvio en ese momento, y si, era ella, debía ser ella y no mi esposa pues mi esposa no podía tener conexión con el hombre del gabán negro y el diente de oro, pues si, ya estaba seguro era ella, era la misma mujer dulce la que ahora abrazaba a ese hombre, una mujer que no lloraba cuando él la tocaba sino que ahora se encontraba entre sus brazos y frente a su diente de oro, sonreía, disfrutaba de lo que le quedaba de vida, porque pronto fue cuando los vi entrar al mismo hotel, pero claro si era de ellos, quienes de la misma forma que a mi, hicieron caer en bancarrota a un reconocido dueño de hoteles.

Entonces, permití que se encerraran en la misma habitación en la que me engañaron, haciéndome creer que ella sufría mientras él como tantas veces, le hacia el amor… paso a paso cómo lo había planeado, proseguí a separar una habitación conjunta para mí.

Al día siguiente, mientras todos dormían forcé un poco el cerrojo de su habitación y del mismo modo, los ataqué armado pero esta vez no hubo peleas ni discusiones ni gritos sólo disparos directos al cuerpo de ella, la mujer que él amaba, la mujer que él utilizaba para hacer fortuna.

Si, estaba muerta, totalmente muerte con 3 disparos en su cuerpo, uno de ellos directo en el corazón físico porque ella nunca tuvo sentimientos pues de haberlos tenido no me hubiera destruido.

Cuando hube terminado mi deber, eran las cinco de la mañana pero parecía darse la misma oscuridad de la media noche y mi corazón turbado no se reconciliaba con mi mente, sin embargo regresé a mi habitación por eso, cuando él pudo reaccionar no me encontró ni entendió hacia dónde me había ido en tan pocos minutos, y mientras bajó hasta el primer piso a buscar ayuda y llamar a la policía y una ambulancia, entré de nuevo hasta el cadáver, probé de una vez más sus labios amargos y cambie las armas, ya no era yo el asesino, sería él cuando policías como tu y yo llegaran.

Apenas todo se revolucionó en el hotel, me acerqué al recepcionista para solicitar las maletas a mi nombre que se guardaban allí y valla sorpresa cuando recibí la maleta que por supuesto me pertenecía, con todo el dinero de la operación de la niña, pues no la habían vaciado ni cambiado de inscripción.

Al volver a casa, sin poder ver a los ojos a mi esposa le pedí perdón y entregué todo el dinero.

Ella no ha podido perdonarme pero mi hija ya fue operada exitosamente y ahora vivimos cerca mientras trato de reconquistar su amor.

domingo, 10 de mayo de 2009


Reflexiones acerca de la experiencia poética

Si bien, la experiencia poética implica pensar el modo de asumir la vida y la visión del mundo, es decir que por sí misma, indica que existe una vivencia y una interpretación de ella, o mejor aún, una interpretación en la que indudablemente hay reflexión, aquella que debe pasar por un problema de valoración, lo que el poeta hace, es hablar a través de cada palabra, de una experiencia y tras toda experiencia existe un modo (una forma) de asumirla, porque la experiencia poética debe ser entendida como “un abrir las fuentes del ser”.
En otras palabras, la poesía se hace con palabras pertenecientes a una época concreta y por tanto pertenecientes a una historia particular, lo que la convierte en producto de una perspectiva o visión del mundo que se revela en el ritmo de cada poema que por cierto se hace único pues tal vez tiene por referente práctico (ya que pasa por tener un cuerpo y un limite de su potencialización además de pasar por un problema de valores, esa vivencia que el poema brinda en la medida que se relaciona con el sistema poético de su autor y todo lo que influye para posibilitar la existencia de dicho sistema.

Para ello, es menester hacer reflexión sobre lo
que el poema dice, lo que del poema se infiere, y acerca de lo que sucede con el lector después de vivirlo de repasar renglón a renglón las experiencias poéticas del autor que ahora, él debe reinventar e interpretar y hacer suyas, para luego también sobre este proceso reflexionar y una vez más volver al origen pero con un cambio es decir purificado todo.

Sin embargo, la experiencia poética, cabe aclarar, en ningún momento se limita a lo externo por el contrario es el médium, ese puente que relaciona el exterior con el interior de allí, que permita el encuentro consigo mismo, la trascendencia del yo y sin lugar a dudas la relación del hombre en su mundo y la realidad porque a través de la poesía se penetra o se está en la realidad.

Por lo tanto todo lo que rodea al poeta y al lector es lo que construye, de una u otra manera la experiencia poética, claro que cada una es distinta y de hecho para cada quien es personal.
En palabras de Octavio Paz: “La experiencia poética es una revelación de nuestra condición original। Y esa revelación se resuelve siempre en una recreación: la de nosotros mismos।” Porque siempre se consagra una experiencia de tipo personal o social, tal vez ambas con la que se habla de otra cosa, de lo que significó, de su implicación en lo que se es o se cree después de ella.
सी देसास अम्प्लिअर एल कांसप्तो दे एक्ष्पेरिएन्किअ poèटिका,
ल सिगुइएन्ते एन्लास ते serà मुय ùतिल...

lunes, 20 de abril de 2009

Inmortalizando el recuerdo - una experiencia personal!






…La multitud me atormenta,
…los necios hacen explotar mis miserias,…el ruido de las conversaciones vanas es un silencio absolutamente abrumador,…se hacen intolerables los juicios propios en boca de los otros,Por eso, de la mano del viento que acaricia mi piel y palpa mis sentidos, tomo vuelo hacia allá, donde la multitud deja de ser conglomerado para transformarse en diversos cuerpos libres y deseantes, donde las conversaciones son profundas y trascendentes, donde uno puede verse desde afuera y vivirse desde el otro yo, que no se limita ni reprime
…nadie me acompaña (y él es muy silencioso); lo llevo en el color de mis ojos, en el marco de mis confusiones que ya no lo son tanto, en el recuerdo de los amores pasados y en la añoranza de lo que pudo ser;
Con él me escondo un momento para mirarme al espejo a fuerza de besar el tiempo inmóvil ante la soledad, al saber que:…soy lo que quiero,
…lo bueno o lo malo sólo existen de acuerdo a lo que se quiera ver,…el vasto vacío es la única realidad objetiva,…las perspectivas, por muchas que sean no se acaban…no se aplaca el epicentro de la peste que me consume poco a poco atormentando mis sentidos y
…la vida fluye atentando contra el logocentrismo cuando mi deseo es el sinfín que perpetúa mi satisfacción al resto de la realidad que ignoro.

Este vuelo sólo puedo iniciarlo, cuando suelto las alas del moralismo y me abandono, sin lugar a dudas, a las alas de la ética,
…cuando simplemente toda exaltación o depresión me empuja a escribirte a escucharte, más allá de la locura
¿Pero qué es la locura, sino el complemento de la lucidez, de la razón y del placer de pensar lo que se quiere, decir lo que se piensa, y sentir lo que se puede o no comprobar…?
Ciertamente no me equivoco y así, te inmortalice en mis recuerdos, para evitar que el olvido te busque en mil sueños. Pues con mis recuerdos poseo el cuerpo del amor, los labios voluptuosos y rojos de la embriaguez - rojos de tal embriaguez, que también ahora cuando escribo, ¡después de tantas cosas!, me embriago nuevamente.

Para presenciar este acontecer, me basta entonces, vendar mis ojos y con todo mí ser dibujar y recrear tus labios y tu piel… por lo que contigo, estando sin ti, las manos sienten como que tocan otra vez y por su carne que es toda belleza, el ardor erótico pasa; sin pudor ridículo por la forma del placer...

No sé si con palabras. Pero sé que está escrito allí donde te apoyas, allí donde te duermes en el viento que los labios, la piel, los recuerdos y el cuerpo no te aman por ti sino por lo que eran cuando estaban contigo pero que ya no te aman tampoco por eso sino por lo que una vez quisiste que hubiera sido…
Es cierto, no te conozco,
…pero sí te conozco mejor que otros que te han conocido
…te conozco por vos, por lo que he imaginado que has sido, por lo que quiero que seas y por lo que otros no reconocen que eres…
¿Es de ese reconocimiento de lo que careces?

Y este mundo que ahora tengo tan nuevo entre las manos, viene desde la hondura nebulosa del tiempo. No sé como explicarlo.
Tal vez no hace falta hacerlo, cuando la insaciable duda es lo que nos mantiene viviendo en la búsqueda del misterio.
Misterio que empieza en la explicación, para el que no es dócil o necio y que como tu vive preguntando, lo que gimes ahora, repitiendo, gimiendo.
Quizá, el regreso es lo que no sé cómo, ni quiero hacerlo,
…cuando sé que contigo, estando sin ti, también aunque no te conozco, te recuerdo, con todo y tú nombre que son todos y no es ninguno, con tus alas y tu amor como el cielo. Porque tu nombre, tus alas, tu amor y el cielo saben que vuelo allá, donde te encuentras, de la mano del viento.