lunes, 20 de abril de 2009

Inmortalizando el recuerdo - una experiencia personal!






…La multitud me atormenta,
…los necios hacen explotar mis miserias,…el ruido de las conversaciones vanas es un silencio absolutamente abrumador,…se hacen intolerables los juicios propios en boca de los otros,Por eso, de la mano del viento que acaricia mi piel y palpa mis sentidos, tomo vuelo hacia allá, donde la multitud deja de ser conglomerado para transformarse en diversos cuerpos libres y deseantes, donde las conversaciones son profundas y trascendentes, donde uno puede verse desde afuera y vivirse desde el otro yo, que no se limita ni reprime
…nadie me acompaña (y él es muy silencioso); lo llevo en el color de mis ojos, en el marco de mis confusiones que ya no lo son tanto, en el recuerdo de los amores pasados y en la añoranza de lo que pudo ser;
Con él me escondo un momento para mirarme al espejo a fuerza de besar el tiempo inmóvil ante la soledad, al saber que:…soy lo que quiero,
…lo bueno o lo malo sólo existen de acuerdo a lo que se quiera ver,…el vasto vacío es la única realidad objetiva,…las perspectivas, por muchas que sean no se acaban…no se aplaca el epicentro de la peste que me consume poco a poco atormentando mis sentidos y
…la vida fluye atentando contra el logocentrismo cuando mi deseo es el sinfín que perpetúa mi satisfacción al resto de la realidad que ignoro.

Este vuelo sólo puedo iniciarlo, cuando suelto las alas del moralismo y me abandono, sin lugar a dudas, a las alas de la ética,
…cuando simplemente toda exaltación o depresión me empuja a escribirte a escucharte, más allá de la locura
¿Pero qué es la locura, sino el complemento de la lucidez, de la razón y del placer de pensar lo que se quiere, decir lo que se piensa, y sentir lo que se puede o no comprobar…?
Ciertamente no me equivoco y así, te inmortalice en mis recuerdos, para evitar que el olvido te busque en mil sueños. Pues con mis recuerdos poseo el cuerpo del amor, los labios voluptuosos y rojos de la embriaguez - rojos de tal embriaguez, que también ahora cuando escribo, ¡después de tantas cosas!, me embriago nuevamente.

Para presenciar este acontecer, me basta entonces, vendar mis ojos y con todo mí ser dibujar y recrear tus labios y tu piel… por lo que contigo, estando sin ti, las manos sienten como que tocan otra vez y por su carne que es toda belleza, el ardor erótico pasa; sin pudor ridículo por la forma del placer...

No sé si con palabras. Pero sé que está escrito allí donde te apoyas, allí donde te duermes en el viento que los labios, la piel, los recuerdos y el cuerpo no te aman por ti sino por lo que eran cuando estaban contigo pero que ya no te aman tampoco por eso sino por lo que una vez quisiste que hubiera sido…
Es cierto, no te conozco,
…pero sí te conozco mejor que otros que te han conocido
…te conozco por vos, por lo que he imaginado que has sido, por lo que quiero que seas y por lo que otros no reconocen que eres…
¿Es de ese reconocimiento de lo que careces?

Y este mundo que ahora tengo tan nuevo entre las manos, viene desde la hondura nebulosa del tiempo. No sé como explicarlo.
Tal vez no hace falta hacerlo, cuando la insaciable duda es lo que nos mantiene viviendo en la búsqueda del misterio.
Misterio que empieza en la explicación, para el que no es dócil o necio y que como tu vive preguntando, lo que gimes ahora, repitiendo, gimiendo.
Quizá, el regreso es lo que no sé cómo, ni quiero hacerlo,
…cuando sé que contigo, estando sin ti, también aunque no te conozco, te recuerdo, con todo y tú nombre que son todos y no es ninguno, con tus alas y tu amor como el cielo. Porque tu nombre, tus alas, tu amor y el cielo saben que vuelo allá, donde te encuentras, de la mano del viento.